jueves, 31 de marzo de 2016

SPITZKOPPE: MONTAÑAS DE PIEDRA BAJO LA LUZ DE LA VÍA LÁCTEA...

En Namibia también se celebra la Semana Santa así que, aprovechando que no tocaba trabajar, nos escapamos con unos pocos bártulos y unos buenos amigos de acampada a Spitzkoppe, donde las montañas son de piedra y el cielo alumbra más que las farolas (merece la pena quedarse a dormir).

Condujo Gabriel, que para eso tiene un cochazo de esos enormes con ruedas de elefante. Éramos cinco y hacía calor, pero los paisajes que jalonaban el camino hasta allí eran tan increíbles (como casi todos en este país de contrastes), que las gotas de sudor merecían la pena.

Tardamos una hora y media en llegar desde Swakopmund. Lo primero que hicimos fue escoger un buen sitio para montar el campamento, aunque los mejores estaban ocupados, ¡mecachis!... Aún así, logramos hacernos con un sitio chulo donde aposentar nuestras tiendas de campaña. Todas las parcelas están equipadas con un barbacoa rústica y un baño longdrop que te corta en seco las ganas de hacer popó. 

Organizado todo el chiringuito, nos dimos un paseo por las impresionantes montañas de piedra, donde habitan las dassie, una especie de animalillo entre rata y ardilla, o capibara con enanismo, que vive cobijada bajo las rocas.

A la hora de la cena, los chicos afilaron los cuchillos y nos prepararon una *braai (barbacoa en africans) con costilla y chorizo de estraperlo. Manjares imposibles de encontrar en los supermercados namibios, pero fáciles de enviar por barco de punta a punta. Qué rico todo. Gloria bendita. Prometemos que la chacina sabe mil veces mejor cuando estás en el extranjero.

Con la tripa llena de spanish food, llegó el tiempo de verbena. Cervezas, risas y espectáculo de cariocas de fuego de la mano de Pilar, nuestra querida amiga namibio-andaluza que tiene arte para todo. Fue tan bonito que yo al día siguiente me animé a bailarlas, aunque sin fuego, claro...

Antes de acostarnos sobre el suelo de Spitzkoppe, miramos hacia el cielo, donde las estrellas dibujan infinitas constelaciones y la vía láctea se deja ver, allí, en mitad de la noche, como un montón de leche desparramada por el suelo. Fue la primera vez en nuestras vidas que tuvimos ocasión de verla tan clara, y sin telescopio. Así que, ya podemos decir que, en un pequeño rincón de Africa, bajo el cielo estrellado de Namibia, alzamos la vista al cielo y nos encontramos, frente a frente, con la vía láctea. Nada más y nada menos. Como un regalo caído del cielo...

¡Hasta la próxima aventura!

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DATOS PRÁCTICOS:
Para acampar en Spitzkoppe, es necesario sacar un permiso. Puedes obtenerlo en la propia entrada o, si eres más previsor, sacarlo por Internet en spitzkoppe.com

El precio es de 150 N$ por adulto y día y 60 N$ por vehículo. 


2 comentarios:

  1. Hola chicos! Genial este lugar. Vamos a visitarlo pronto y hemos leido que se necesita permiso para dormir ahi. Es asi? Sabeis el precio del permiso y del camping?

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    Respuestas
    1. Hola! Perdón por la tardanza! Sí que es necesario sacar el permiso, pero puedes tramitarlo en la puerta, antes de entrar. También podéis sacarlo por internet en spitzkoppe.com

      El precio del permiso es de 150 N$ por persona y día y 60 N$ por el vehículo.

      Disfrutad mucho de ese pedazo de cielo!!!!

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