lunes, 14 de marzo de 2016

MITOS, LEYENDAS Y COSAS CURIOSAS DE JAPÓN...

En Japón existen costumbres y normas muy distintas a las nuestras. El viajero va descubriéndolas poco a poco, a veces por casualidad, otras por haberlo leído en alguna parte... La cuestión es que, cuando uno decide visitar Japón, se crea una imagen llena de mitos y leyendas en su cabeza como, por ejemplo, que los japoneses son bajitos y le dan al sushi todo el día. Pues no, ni son bajitos, ni se alimentan sólo a base de pescado crudo. Es más, el sushi es un alimento caro para ellos, por lo que no lo consumen a diario. 

Hace exactamente un año que llegamos a Japón, y recuerdo que al principio nos chocaba un montón que estuviera mal visto comer por la calle. Incluso llegamos a pensar que podría tratarse de una leyenda urbana o bulo, pero no. Como nos gusta más charlar que buscar en google, lo preguntamos a varios japoneses y, aunque no está prohibido, todos nos dijeron que comer por la calle en Japón no es de buena educación. Quizá eso explique por qué es tan difícil encontrar papeleras por las calles japonesas, que siempre están limpísimas, por cierto.

Tampoco se puede fumar por la calle mientras caminas. Dicen que es porque son tantos (127,3 millones de personas) que puedes quemar a alguien en un descuido, pero viendo lo que les gusta plantarse una mascarilla, cualquiera sabe... De ésto te enteras porque de pronto ves un cartel que lo expresa claramente:

Respecto al tabaquismo, tranquilo todo el mundo porque en Japón tienen soluciones para todo y existen zonas habilitadas para el fumeteo en pleno asfalto, ¡tócate los pies Macarena! Lo que más me choca, al menos a mí que no soy fumadora, es que está permitido fumar en un montón de bares y restaurantes. Pero no en todos, ¡ojo! Un lío, vamos...

Otra cosa que te deja con la boca abierta son los inodoros. Vamos, como que te entran ganas hasta de besarlos. ¡No sabéis lo que se agradece que la tapa esté calentita cuando aprieta el frío! Por si eso fuera poco, también hay botones para poner música, o activar un chorro para limpiar tus partes y también para secarlas. Yo alucino con que el chorro acierte... El futuro hecho baño, señores.

A la hora de comer, las costumbres también varían según las nuestras. Para empezar, porque sólo utilizan palillos y sorben la sopa sin ningún reparo. A nosotros nos llamó la atención su forma de comer el sushi, que poco tiene que ver con lo que veo por Bilbao, donde todo quisqui unta el arroz del nigiri en la salsa de soja. Pues bien, lo que se moja en soja es el pescado, amigos, no el arroz. Y, si queremos un take away, nada de envase de plástico, en Japón lo que mola es envolverlo en hojas.

Luego está el metro. En el andén, enseguida te darás cuenta de que los japoneses hacen cola para entrar al vagón, a veces incluso te lo indican en el suelo. Una vez dentro, no se puede hablar por teléfono, ni llevar el volumen de tu música muy alto, ni hablar a voces... Civismo a tope.

Algo que también pega al ojo, son las borracheras que cargan los hombres trajeados al final del día. Si pillas el metro a partir de las 23.00h, podrás ver cómo los ejecutivos caminan por el andén haciendo eses, se duermen como un oso y apestan a sake. Esto se debe a otra costumbre muy japonesa, y es que, si terminada la jornada laboral el jefe propone ir a tomar una copichuela, los trabajadores han de complacer a su jefe sin rechistar.

Quizá por eso existe en el metro japonés un vagón sólo para mujeres, no vaya a ser que los borrachines tengan la mano larga... Ésto lo averiguamos cuando nos metimos en el vagón femenino, sin saber que existía, y Canelón tuvo que esforzarse mucho por esconder su bigote...

Sí, no es un mito, en Japón tienen muy poquitas vacaciones, sólo 15 días al año, y si te las coges todas del tirón los de la ofi te miran mal... Cuando les decíamos que llevábamos 10 meses viajando, los oooohhhhh de asombro que escuchábamos por su parte duraban como cinco minutos... No se lo podían creer.

Podría seguir diciendo que los libros empiezan a leerse al revés que los nuestros, que casi ningún peatón japonés se salta un semáforo en rojo, que las geishas son un misterio... y un montón de curiosidades más que hacen que visitar Japón sea una sorpresa constante. Pero no voy a contarlo todo, porque siempre me gusta dejar algo para que lo descubras por ti mismo y alucines pepinillos, que descubrir en plan Colón mola mogollón.

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