jueves, 29 de octubre de 2015

VIAJA, Y TE DIRÉ CUÁNTO SABES...


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"No me digas lo viejo que estás, o lo educado que eres. Dime cúanto has viajado y te diré cuanto sabes..."

Porque sólo cuando viajas aprendes a entender la vida de otra manera. A mirar el mundo con la sensación de tener los ojos más abiertos, y dudar de si has estado toda una vida viviendo a lo pirata, con un gran parche negro en uno de tus ojos...

A descubrir un nuevo rincón en tu alma, que te recuerda dónde está tu corazón y para qué demonios sirve. A deshacerte de tu mochila de piedras. A fluir liviano y dejarte llevar. A estar más cerca de la sensación de volar. Porque viajar es abrir la jaula y sacar las alas para comerte el mundo a tariscos.

Porque sólo cuando viajas aprendes a desaprender. A comer lo que te echen. A adaptarte a cualquier situación, colchón, almohada o asiento de autobús. A desdramatizar la mordedura de una piraña en plena selva boliviana. A contar los sueños sin pensar que son inalcanzables. A ponerte de puntillas para ir a por ellos con humildad.

Aprendes a ser más valiente, y te das cuenta de que el valor no es la ausencia de miedo, sino la capacidad de ver temores y aún así enfrentarte a ellos. Con una espada de madera, o hasta con un tenedor. Sí, viajar te enseña a esquivar tus miedos y saltarlos con una pértiga.

Porque sólo al viajar aprendes que la vida no es eso que tú pensabas. Que, en realidad, hay muchas vidas en una sola. Que si te dejas, la vida te enseña. Que los caminos están para patearlos, y que las mejores rutas nunca están señalizadas. Que eres tú quien inventa los mapas para marcar el rumbo de tu vida.

Que los errores no son fracasos. Que caer es bueno, y que nadie en este mundo aprende sin un sólo moratón en sus rodillas. Que levantarte y querer continuar pa'lante es una de las sensaciones más maravillosas del planeta. Que el ser humano, a veces, se siente mal, y no pasa nada, y todo pasa. Que los rasguños se curan y que, aunque ni te lo imagines, puedes con mucho más de lo que piensas.

Que nos cuentan muchos cuentos y nos esconden otros tantos. Que los que tienen poco, sonríen mucho. Que los tiburones no son tan malos como lo dice Spielberg. Que el picante crea adicción. Que no hacen falta lenguas cuando te cruzas con miradas que hablan y dicen. Que el amor, es amor en todas partes. Que si no pruebas, no sabes. Que la vida es un viaje de ida, y que empeñarnos en vivirla como si fuéramos inmortales es un error garrafal. Es suspender en la asignatura de la vida.

Porque sólo cuando viajas sabes con certeza que el mundo es de todos. Que, en realidad, todos tenemos un poco de todas partes. Que la vida es suerte, pero también valentía. Que para vivir la vida, en lugar de estar en ella, es necesario querer alcanzar el infinito, aún sabiendo que no llegarás ni siquiera a rozarlo con tus yemas. Pero se intenta. Que sin agallas nos perdemos lo bueno. Porque lo realmente bueno, sólo está reservado para los que se atreven a jugar la partida.

Quizá sólo quien viaja pueda entender lo que escribo, o quizá existan miles de caminos más para llegar a sentir lo mismo. Probablemente. Yo sólo sé que he aprendido más en un año con una mochila por el mundo, que en toda mi vida... Ahora sé de lo que hablamos cuando hablamos de vivir. La vida, no es sólo un respiro. Es una apuesta.

P.d: Si, cuando viajas, sientes algo parecido, no dudes en coger la mochila más a menudo...

7 comentarios:

  1. Que me pones colorá Alberto!!! :-) Eskerrik askooooooo!!! Un pedazo beso pa ti!

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  2. Increíble, magnífico tu modo de expresar! Felicidades de corazón!

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  3. Solo quería darte la enhorabuena por tener esa capacidad de escribir algo tan hermoso, me llegas al alma. Ana.

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  4. Excelente!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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