martes, 8 de julio de 2014

A LA ISLA DE LA PLATA EN PLANEADORA NARCO

Tras dejar Montañita, nos encaminamos hacia Puerto López, localidad estrella de Ecuador para ver a las ballenas jorobadas, que vienen a parir de Junio a Septiembre. Además, hay una isla a unos 25kms de la costa, la Isla de la Plata, llamada la Galápagos de los pobres. Se le llama así porque hay una serie de especies endémicas que sólo existen en esta isla y en Galápagos, como los piqueros de patas azules y las fragatas de pecho rojo entre otras, y evidentemente es bastante más accesible para gente de poco poderío económico, como es nuestro caso...

Se le llama Isla de la Plata porque, según cuenta la leyenda, Sir Francis Drake, tras asaltar a una serie de barcos españoles (quien roba a un ladrón tiene mil años de perdón...), iba tan cargado de oro y plata que el barco se le hundía. Así que escondió parte de su carga en la Isla, unos dicen que en el mar, otros que en algún escondite en tierra (¡quién se hiciera con el mapa del tesoro!). Pero en cualquier caso, la isla es ahora parte del parque nacional Machalilla, por lo que está prohibida cualquier tipo de excavación en busca del tesoro...
Contratamos la excursión completa (40 USD/pax), que comprendía el barco hasta la isla, un pequeño trekking de un par de horas dentro de la propia isla para ver las citadas especies, sandwich y un rato de snorkel. En el camino tendríamos la oportunidad, si es que éramos afortunados, de ver ballenas jorobadas.

Ahí que nos fuimos la Canela y el menda a nuestra lancha para 16pax, dotada con dos motores Suzuki fueraborda de 150cc que nuestro capitán Washington exprimió a más no poder. Por el mismo precio, nos sentimos como narcos huyendo de la Guardia Civil, y es que según confirmó el propio Washington, iba a tope, lo que se traducía en 50kms/hora, una velocidad nada desdeñable para estar hablando del mar...

Tras 30 mins de tiovivo paró los motores, ya que uno de los marineros había avistado algo. Todos nos pusimos nerviosos por si había cetáceo a la vista, y pronto una cola enorme asomó del agua. Tras un par de minutos vimos más de un chorro de agua y nos percatamos de que eran cuatro ballenas. Se les veía navegar y desaparecer, cuando de pronto una de ellas salió como un cohete del agua, mostrándonos su inmenso tamaño. Todos nos pusimos como locos, no podíamos creer lo que estábamos viendo, cuando de pronto otra más realizó la misma acción, pero esta vez se giró en el aire, mostrando su panza y aletas blancas. El corazón latía a mil por hora, era algo impresionante, y lo estuvieron haciendo durante unos 5 mins aproximadamente. Todos los guiris estábamos con los ojos como platos, atentos al siguiente salto. Nuestro guía William nos explicó que lo hacen por tres razones diferentes: marcar territorio, cortejar a la hembra y para desparasitarse, ya que se podían apreciar un montón de bichos que viajaban por la gorra. Según nos aseguró tuvimos suerte, ya que lo normal debe ser lo del principio, verles un poco el lomo y la cola.
Tras esto, llegamos a la Isla de la Plata, hicimos el trekking donde pudimos ver las especies de aves anteriormente citadas. Los piqueros de patas azules son una especie muy curiosa, parece que han metido sus patas palmípedas en un barreño de colorante... Una vez que una pareja se junta, crea cojuntamente un círculo de guano (caca, para ser más claro), en el cual empollan sus huevos y dan de comer a sus polluelos. Aquel polluelo que se salga del círculo caquil familiar, no come. No se por qué, pero me recordó un poco a los humanos...
Y para finalizar, de vuelta a la lanzadera narco, donde comimos el sandwich mientras las tortugas verdes se acercaban a comer trocitos de piel de sandia que le lanzaban los guías. Una gozada poder verlas tan de cerca. Y quedaba el snorkel, mi debilidad, así que me enfundé las gafas y el tubo y salté del barco cual ballena jorobada (yo no tengo parásitos, o no muchos al menos...). Tuve la suerte de ver peces payaso, peces loro, un pez globo pequeñito y un pez corneta, curiosísimo, ya que era alargado y transparente. Y así, volvimos felices, contentos y a toda pastilla de nuevo hacia tierra. Por el camino vimos delfines, pero siento decirlo, esos ya los tenemos muy vistos.

DATOS PRÁCTICOS:
- Alojamiento: Hotel Pacífico: si cogéis la habitación en el ala antigua, y con ventilador en lugar de aire acondicionado, dormiréis estupendamente por 30 dólares. Piscina, WIFI y agua caliente. Posibilidad de desayunar allí.
- Tour a Isla de la Plata: en el mismo Hotel Pacífico contactan con la agencia,  que está al lado. Buenos barcos y buenos guías. Recomendable. 40 dólares.
- Para cenar: Restaurante Carmita. Buena comida local y grandes raciones.

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2 comentarios:

  1. La experiencia con las ballenas tiene que ser para no olvidar ...

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  2. Fue impresionante Germán!!! Un fuerte abrazo!!!

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MIL GRACIAS POR COMENTAR!!! Intentaremos responderte, aunque no sabemos cuando...