lunes, 4 de mayo de 2015

UN DESPELOTE EN NIKKO...

Nikko es el lugar perfecto para perderse entre naturaleza y templos. Es una ciudad que se encuentra a dos horas en tren de Tokyo, pero a mí me parece más bien un pueblito con aire de montaña. Las cafeterías y bares cierran muy temprano, así que nada de salir a cenar a las 20.00h, pues te encontrarás con un pueblo fantasma, y lo poco que queda abierto no te dará de comer porque la cocina está cerrada... ¡sobre todo para forasteros! Enseguida te hacen la señal de la cruz, te espetan un "close" y te cierran la puerta en las narices.
El puente sagrado Shinkyo sobre el río Daiya

El día en cambio empieza temprano, y no hay nada mejor que visitar las cascadas Kegon (las más famosas de Japón) o ponerse las playeras para darse un buen paseo por el bosque escuchando a los pajaritos, viendo a las carpas en el lago, y topándote de morros con los famosos Jizos de piedra, sin duda uno de los rincones más bonitos y enigmáticos de Nikko. 

También puedes (debes) visitar los templos más importantes, que otorgan a este "pueblito" el título de Patrimonio de la Humanidad. Cabe decir que hay que pagar entrada para acceder a ellos, pero si el bolsillo escasea siempre podemos conformarnos con mirarlos desde fuera (mientras nos zampamos un rico helado japonés), pues algunos son como el Guggenheim, valen más por fuera que por dentro...

Además de los templos y la naturaleza, Nikko tiene otro atractivo muy relajante: los onsen. Nosotros teníamos muchas ganas de probar, así que escogimos uno baratito y a desnudarse... ¡En un onsen japonés no hay lugar para los pudores!

Aunque existen algunos onsen mixtos, la mayoría tienen salas diferenciadas para hombres y mujeres, por lo que me despedí de Canelón y me fui derechita al de chicas. Nada más entrar, tienes que dejar toda tu ropa en una cesta (sí, absolutamente todo), asearte un poco rodeada de espejos, e introducirte totalmente en bolas en el agua hirviendo. Se supone que te relaja, como el spa, pero a mí eso de compartir piscina con otras tías en bolingas, me crea un poco de estrés (como que me pasé los veinte minutos pensando en depilación y dieta...)

Canelón tuvo suerte y pudo disfrutar él solito de todo el onsen varonil, y hasta se animó a grabar un vídeo. Afortunadamente, me dio por verlo antes de colgarlo aquí y pude percatarme de que se le ve el pirindolo en el espejo, así que lo siento pero el vídeo queda censurado. Quien quiera saber cómo es un onsen por dentro, que vaya a Japón y se despelote. No queda otra, amigos...

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DATOS PRÁCTICOS :
- Para ir de Tokyo a Nikko: Si no tenéis el JR Pass, lo más barato es el Tobu Railway que sale desde la estación de Asakusa. El pase de dos días, ida y vuelta a Tokyo más los buses incluídos en Nikko cuesta 2.600 yenes.
- Para dormir, el hostal Nikkorisou está muy bien situado y bien de precio para ser Japón  (2.500yenes por persona). Tiene cocina, una sala de estar y café gratis.
*Nikko está a tan sólo dos horas en tren de Tokyo, si anfas mal de tiempo, puedes hacer una excursión de un día y volver a dormir a la capi. En este caso te aconsejamos descartar las cascadas y dedicar el día a conocer el centro histórico y dar un paseo para ver los Jeizos.

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