viernes, 28 de febrero de 2014

SOSSUSVLEI, LA TIERRA NARANJA

Nuestro periplo africano comenzó en octubre de 2012, cuando Canelón tenía previsto un viaje de trabajo a Namibia. Él ya había visitado el país en varias ocasiones, mientras yo me quedaba en casita conformándome con las fotos que me mandaba desde Walvis Bay...
Pero por fin un buen día llegó la frase... ¿te vienes conmigo? Lo primero que hice, fue expresar mi emoción como en cualquier otro viaje, saltando. Acto seguido me informé. Exprimir y absorber la mayor cantidad de información posible nunca está de más... Guías, blogs, foros, libros, centros de vacunación... y todo lo necesario para programar la ruta de viaje perfecta (aunque luego siempre cambiamos los planes dejándonos llevar por la intuición...) Estaba tan ensimismada que casi me olvido de lo más importante, ¡renovar el pasaporte!

Y tras tanto preparativo, nervios, expectativas y demás.... un buen día, por fin, mis pies pisaron Namibia. Como durante la primera semana teníamos la base en Walvis Bays (porque Canelón estaba allí de reuniones), aprovechamos las tardes para darnos paseos por la laguna, visitar Swakopmund y hacer turismo gastronómico por la zona.

Pero llegado el fin de semana, nos pusimos en marcha bien temprano para dirigirnos a Sossusvlei, uno de los lugares más bellos que he visitado nunca. Se trata de un salar en pleno desierto del Namib, dentro del Parque Nacional Namib-Naukluft. De camino hacía esta maravilla, pudimos pisar y fotografiar el trópico de Capricornio con un ¡hala! en la boca... Además de conocer la pintoresca Solitaire, un lugar donde hacer un alto en el camino para repostar, hacer un pis o comer un pastelito. En dos horas llegaréis al destino final, por lo que, bajo nuestro punto de vista, no merece la pena dormitar en Solitaire, aunque hay gente que lo hace porque es más barato. Eso depende del plan de viaje que llevéis... y de lo llena que tengáis la cartera.
Advertimos que la carretera para llegar a Sossusvlei tiene tela... Os recomendamos que quien conduzca tenga mucha seguridad al volante, nada de novatos,  y que cojáis siempre un 4x4, por mucho que los guías namibios digan que no sea necesario, ¡tururú Mambrú! Ellos están muy acostumbrados, pero tú no eres ellos...
Los pinchazos están a la orden del día, así que es importante que os aseguréis de llevar siempre ruedas de repuesto en buen estado en el maletero, ¡y botellas agua, que el calor aprieta! Son carreteras en las que apenas te cruzas con otros coches, y por supuesto olvídate de encontrar una tienda, así que no esperes que nadie te saque las castañas del fuego. Tendrás que salir del coche y vértelas con el gato... Por suerte, nuestro querido Canelón ¡es de lo más apañao y sabe de todo! 
Por fin en la maravillosa Sossusvlei, pudimos olvidarnos del pinchazo y descansar con una buena barbacoa para cenar. Habíamos comprado suculentos manjares como carne de oryx, zebra y eland para hacer una pequeña degustación. Como acompañamiento, patatas, ¡que son igual de ricas que baratas! Nuestra carne favorita fue el oryx, que sin duda repetimos en siguientes barbacoas...
Pero lo que más recordamos de Sossusvlei, son sus paisajes... Tranquilos, desérticos, llenos de colores que no habíamos visto antes...
Al día siguiente, bien temprano (para luchar contra el calor), pudimos subir la mítica Duna 45 (unos con más facilidad que otras...), además de contemplar el desértico Dead Vlei o el Cañón de Seriem. Pero no queremos contaros más, porque nos gusta que descubráis las cosas por vosotros mismos...

DATOS PRÁCTICOS:
Lo que sí que vamos a hacer, es daros unos pequeños CONSEJOS PARA CONDUCIR POR ARENA, que a nosotros no nos hubiera venido nada mal:
- En Sossusvlei es muy habitual que el coche se quede atrapado en la arena. Para evitar esto, lo mejor es conducir a dos ruedas, y no 4x4. Además, en la conducción, conviene "ziz-zagear" un poco el coche, para no ir constantemente en línea recta, y evitar así que las ruedas se nos metan en la arena. 
- Si aún así no tenéis suerte y se queda atrapado, quitar toda la arena que podáis de delante de las ruedas y poned las alfombrillas del coche debajo de las ruedas delanteras. De este modo, cuando el coche intente arrancar, seguirá hacía adelante gracias a las alfombras. ¡No olvidéis recoger después las alfombrillas! Si esto no os funciona podéis intentar balancear el coche de un lado a otro, para que la arena se vaya cayendo... 
- Y si hagáis lo que hagáis, rescatar el coche os resulta tarea imposible, mantened la calma. Parad al primer coche que veáis y pedid que os lleven a la entrada del parque para pedir ayuda a los guardias. Va a ser complicado que recordéis el camino de regreso, ¡es puro desierto!, por lo que os recomendamos fotografiar la zona para que los guardas puedan reconocer el lugar en el que está vuestro coche. Ellos os ayudarán sin problema. 
¡Mucha suerte!
Y no te pierdas el próximo capítulo, en el que cogeremos un 4x4 con tienda de campaña en el techo para recorrer Namibia. Próxima parada... SKELETON COAST

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