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domingo, 31 de agosto de 2014

RECOMENDACIONES Y GUIA DE VIAJE PERÚ

Tras más de un mes en el país del sol, es hora de hacer una pequeña guía de Perú que pueda ayudar a futuros viajeros (los datos prácticos sobre sitios concretos los tenéis al pie de cada entrada).

Perú es un país impresionante, con muchos climas y ecosistemas diferentes, desde el desierto hasta el Amazonas, pasando por las imponentes cumbres nevadas de los Andes. Pero lo que hace a Perú especial, es la cercanía y la amabilidad de sus gentes. Siempre con una sonrisa, siempre con ganas de ayudar al viajero independiente. Son gente muy orgullosa de sus raíces, de su glorioso pasado, pero con la vista puesta al frente. Por supuesto, hablar de Perú y no hablar de arqueología sería un sacrilegio, ya que todo el país está trufado de importantes restos arqueológicos, tanto del imperio inca como de culturas prehispánicas anteriores, por lo que les dedicaremos un apartado. ¡Así que vamos al grano!
Grupo de mujeres en Huaraz

¿CUÁNTO TIEMPO VOY?
El tiempo necesario para visitar el país, como siempre, puede ser muy a gusto del consumidor. La mayor parte de viajes organizados se concentran sólo en la parte sur del país, donde se encuentran probablemente los intereses turísticos más importantes. Esto conlleva en ciertos sitios hordas de turistas, muchos de ellos en viajes organizados, que son los peores, porque son los que van en manada, gritan, te empujan, etc, etc. La parte norte y central es mucho más tranquila, más inexplorada por las agencias, por lo que se agradece el coincidir mayormente con turistas peruanos o viajeros independientes. Por todo esto yo recomendaría, a ser posible, destinar 25 o 30 días para visitar el país con calma por tu cuenta. Y de hecho recomendaría, aunque el vuelo fuera a Lima, visitar el país de norte a sur.

TRANSPORTE
Perú tiene una gran red de transporte, sobre todo de autobuses especialmente preparados para pasar largas horas en ellos. Hay que tener en cuenta que las distancias son enormes, por lo que lo más recomendable es viajar de noche y así aprovechar el tiempo al máximo. Todos estos autobuses nocturnos son de dos pisos, uno en el que los asientos se reclinan hasta 140° y el otro más exclusivo, con asientos de cuero que se reclinan hasta 160-180°. Si no andáis apretados de presupuesto, es recomendable coger los buenos, porque realmente la diferencia se nota. Nosotros sólo lo pudimos hacer en dos ocasiones, pero estábamos como niños con zapatos nuevos...

-AUTOBUSES
 Las compañías más seguras y mejores para viajar son las siguientes:
- CRUZ DEL SUR: más cara pero conducen muy bien, no pasan de los 90km/h. Tienen WIFI, te dan de comer o cenar y manta. Es la que utilizan prácticamente todos los guiris.
- MOVIL TOURS: asientos cómodos aunque a veces le pisan un poco de más al pedal... También te dan de comer.
- CIVA: de las pocas compañías que ofrece, en su servico EXCLUCIVA, asientos que se reclinan 180°. Su servicio incluye cena o comida, WIFI, manta y almohada y pantalla personal de entretenimiento.
- OLTURSA
- TEPSA

*NOTA: la más cara de todas es Cruz del Sur con diferencia, muchas veces es más barato viajar con Excluciva en 180° que con Cruz del Sur en el asiento básico. Pero como he dicho antes, conducen muy bien y el autobús prácticamente ni se mueve.

- TAXIS
En el tema taxis, comentaros que ningún taxi en Perú tiene taxímetro, por lo que no queda otra que apalabrar la carrera antes de subirse. Lo mejor es preguntar a algún local cuánto puede costar, para tener un precio de referencia. En cualquier caso no se suelen pocear demasiado en el precio.

La seguridad en los taxis...
En las guías escritas, no paran de acojonarte diciendo que ni se te ocurra coger taxis por tu cuenta, que si digas que te llamen a un taxi seguro, que si robos terribles y demás. No digo que no pase, pero tras estar más de un mes y haber cogido un montón de taxis, sólo os puedo decir que os fiéis de vuestro sentido común. Intentad coger los taxis que tengan el chisme en el techo, y en su defecto, los taxis pequeños amarillos que están destartalados (que encima suelen ser más baratos porque consumen menos gasolina). Como tenéis que cerrar el precio antes de subir, le veréis la cara al conductor desde fuera y podréis ver qué pinta tiene. Si no os gusta, le decís que nada y se acabó. Lo que sí que os recomendamos es que, a no ser que sea muy de noche, salgáis de las estaciones (aquí también llamadas "terrapuertos") para coger el taxi, ya que os ahorraréis un buen dinero.

- COMBIS O COLECTIVOS
Para trayectos cortos entre localidades (hasta 2-3 horas de viaje), lo mejor es coger "combis" o "colectivos". Son minivans de unos 9-12 pasajeros que salen una vez estén llenas o prácticamente llenas. Tienen la salida en un sitio fijo de la ciudad, dependiendo del destino al que se dirijan. Es una buena manera de coincidir y viajar con gente local. El único punto negativo es que le suelen pisar bastante.
Bus local en Cabanaconde

GASTRONOMÍA
Perú tiene una gran variedad de platos y mucha diferencia entre el norte y el sur, entre la costa y el interior. Aquí os voy a poner una serie de platos que en mi opinión no podéis dejar de probar:
- Chupe de camarones: especialidad de la costa norte, se trata de una sopa de pescado gordita, con un poquito de arroz y bien repleta de langostinos. Una delicia. También está la Parihuela, muy parecida, pero más basta. Si tenéis que decidiros por una de las dos, lanzaros a por un buen Chupe.

- Ceviche: otro de los platos típicos de la costa norte, aunque se encuentra por todo el país. Refrescante, picante, para mí lo tiene todo. Pero es cierto que a mucha gente, como el pescado está cocinado en el jugo del limón, le da un poco de yuyu.... Olvidaros de eso y probadlo, el pescado veréis que está tierno, fresco, la cebollita roja le va perfecto, una auténtica delicia para quien lo sepa apreciar.

- Rocotos rellenos: especialidad de la zona de Arequipa, se trata de un pimiento picante relleno de carne o de otras cosas. Muy rico.
- Chicharrón: el más típico es el de chancho, pero también lo hay de pollo o de pescado. Como su propio nombre indica, son trozos achicharrados de cerdo. Una máquina para subir el colesterol, maravilloso.

* Comer barato: los peruanos dicen que para comer bien en Perú hay que pagar más de 17 soles, pero para quien ande apretado...
- Como en Ecuador, aquí también hay un almuerzo muy barato que consiste en sopa del día y un par de segundos a elegir bastante básicos, vale para alimentarse pero no esperéis ningún alarde gastronómico. Lo mejor de todo el precio, de 3 a 8 soles (de uno a dos euros).
- Hay otro menú más caro (de 3,5 a 6 euros) que le llaman " menú ejecutivo". Tiene más platos donde elegir y la calidad es mejor. Todo depende de cómo andéis del bolsillo.
- Una buena opción son los chifa, los restaurantes chinos. Baratos y de calidad, puedes papearte una rica sopa y un segundo por unos 3 euros.

*Cervezas: Hay tres marcas principales:
- Cristal (la más barata)
- Club o Pilsen Callao (suave, tipo Pilsener, muy refrescante)
- Cusqueña (rica, con cuerpo, pero suele ser un poco más cara)
Los precios oscilan entre 1,60-2,5 euros para el botellín grande.

SEGURIDAD E HIGIENE
Perú nos ha parecido un país relativamente tranquilo, no hemos tenido sensación de inseguridad en ningún momento. La verdad es que nunca andamos de madrugada por las ciudades ni hacemos el canelo con los horarios. Sí que es cierto que muchos locales nos han advertido de ciertos peligros, por lo que lo mejor es preguntar sobre la zona antes de nada.

Capítulo aparte merece Lima, en la que sí que andamos muy al loro sobre los barrios en los que nos podíamos mover libremente. Pero en cualquier caso, como he dicho al principio, no tuvimos sensación de inseguridad en ningún momento.

En el tema limpieza hay un poco de todo, desde sitios un tanto "justos" hasta un estándar normal. Va muy unido al precio, como es lógico, pero no significa que todos los sitios baratos estén guarros, depende de la suerte que tengáis. Nosotros hemos experimentado de todo.

ALOJAMIENTO
Aquí tenéis una variada oferta en prácticamente cualquier parte del país. Hay alojamientos muy baratos que aún así son más que suficiente, y pagando un pelín más podéis encontrar sitios que están genial.

Eso sí, os recomendamos que no tengáis miedo y que los cojáis al salto, ya que los peruanos son dados a negociar y os podéis ahorrar un buen dinero durante el viaje. Fuera aparte que así podéis examinar la habitación in situ. Nosotros la verdad es que no hemos hecho ni caso a la guía, ni para comer ni para dormir, nos hemos dejado guiar por nuestra intuición y no nos ha ido nada mal.

ARQUEOLOGÍA
Perú en este sentido es una mina para cualquier amante de la arqueología. Absolutamente todo el país está repleto de restos de la cultura inca, mochica, chimú, nasca, chachapoyas, etc.... Lo más recomendable para visitar las ruinas es ir en combi o bus local (en ambos casos tendréis que pedir al chófer que os avise), y una vez allí contratar un guía si os apetece (muy recomendable para ciertos sitios). Esto no sólo lo digo por un tema de precio (algunos tours organizados pueden salir a un precio parecido), si no sobre todo para que os mezcléis con la gente local y que no tengáis la sensación de que os llevan y os traen como a borregos. Fuera aparte que estos tours no te dejan nada de libertad, son muy estrictos con los horarios y tienes que hacer todo cuando y donde ellos dicen.

Sobre las ruinas, aquí está mi ranking particular sobre ellas, un top five, basado en conservación, espectacularidad e interés histórico:
1- Machu Picchu
2- Fortaleza de Kuelap
3- Saqsayhuamán
4- Pisac
5- Chan Chan
Nos quedamos con ganas de ver el Chavín de Huantar, pero ello implicaba un tour de 8 horas y no estábamos por la labor....
Poco más puedo decir, salvo que os animéis a visitar el país. A mí, desde luego, algo me dice que volveré algún día.... Esperemos haber ayudado un poco con esta guía de Perú!!!  
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viernes, 29 de agosto de 2014

FLOTANDO EN LAS ISLAS DE LOS UROS (PUNO)

A riesgo de desatar algún malestar entre los vecinos de Puno, hemos de confesar que Puno es feo. Sin embargo, bien cerca se encuentran las islas flotantes de los Uros, el mayor atractivo turístico de estos lares.

Tras comprar plátanos en el mercado callejero de Puno, dimos un paseo hasta el malecón, donde nos hicimos con dos billetes de barco para visitar las pintorescas islas. Como era algo tarde, no se veía ningún guiri por allí, y nos fuimos de excursión en un barco cargado de locales. Nos explicaron que existe otro barco para extranjeros un pelín más caro, así que el no madrugar nos salió redondo.

El barquito iba despacio por las tranquilas aguas del Titicaca (por aquí dicen que el lado Titi es para Perú, y el Caca para Bolivia... ya veremos qué opinan los bolivianos sobre ésto). Por un momento, me pareció estar en La Albufera valenciana pero, según íbamos avanzando millas, las barracas eran sustituídas por poblados enteros de totora, desde las cabañas, los coches y hasta el propio suelo.
Llegamos a una de las 86 islas flotantes que van creciendo como setas, donde un grupo de mujeres Uro nos daba la bienvenida agitando con garbo sus brazos. Cuando el barco se acercó un pelín más, escuchamos como se decían las unas a las otras "no hay gringos, no hay gringos", y dispersándose disimuladamente, se marcharon cada una por su lado.

Nada más poner un pie en el suelo de la isla artificial, apreciamos que era como caminar por gelatina. Anduvimos despacio para no dañar la totora, y nos sentamos en un banco, donde el presidente del islote nos explicó por encima cómo construyen las islas. No quiso desvelar mucho porque, al parecer, los bolivianos están interesados en imitar este modo de vida, pero los Uros guardan su secreto a buen recaudo, para continuar siendo los únicos del mundo en vivir así. A grosso modo, entendimos que ponen tierra en la base, mayormente raíces, y sobre ella hojas de totora trenzadas.

Tras la breve explicación, dimos una vuelta por la isla y una mujer anciana que apenas hablaba castellano nos invitó a conocer su casa. No me sorprendió ver que la cama estaba hecha de totora, ¡cómo no!, pero sí me llamó la atención ver una pequeña televisión escondida bajo un paño blanco. Nos sentamos, y como no entendemos el quechua, utilizamos gestos y palabras básicas para comunicarnos con la anciana Uro. Llegó un punto en el que la conversación no daba para más, por lo que la señora comenzó a colocarnos prendas y no pudimos decir ni mú. Así es como acabamos de esta guisa y yo me llevé más de un piropo...
De la isla pequeñita y recién construida nos fuimos en taxi de totora a otra a la que llamaban la capital, porque tenía un hostal y un restaurante. Aquí probamos la trucha que vive en el Titicaca, aunque en realidad son peces introducidos de Canadá. ¡Estaba de chuparse los dedos! Sin duda la mejor trucha que jamás hemos comido.
A pesar de ser un lugar muy turístico, nos echamos buenas risas y comimos de cine. Quién nos iba a decir que acabaríamos vestidos como los Uro... Una turistada de vez en cuando, no está mal...

DATOS PRÁCTICOS
- Barco a las Islas de Los Uro: 10 soles.
- Entrada a las Islas: 5 soles.
- Quien quiera puede pernoctar en las Islas, aunque para nosotros una excursión es más que suficiente.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Y POR FIN MACHU PICCHU...

Llegamos a Aguas Calientes de noche, entre lucecillas de restaurantes y hostales que nos daban la bienvenida invitándonos a pasar. Pero sólo había un objetivo para nosotros: conseguir la ansiada entrada al gran templo. En Cusco las entradas estaban agotadas hasta septiembre, así que el único modo de comprarlas era ir directamente a la Oficina de Cultura y Turismo de Aguas Calientes, y cruzar los dedos para que no hubiera mucha cola.

Esta vez sí, todo salió bien y conseguimos nuestro pase sin mucha demora, sólo hizo falta mostrar el pasaporte y pagar los 50 dólares que piden. Lo guardamos como oro en paño y salimos pitando a la estación de bus para comprar los boletos para el día siguiente. La cola era bastante más larga y la hora de cerrar se aproximaba, pero lo logramos. Con gran alivio, nos fuimos con mirada cómplice a buscar hostal, cenar algo rapidito y a la cama, que tocaba madrugar.

Sonó el despertador a las 4.30 y para las 5.00 ya estábamos haciendo cola para montar en el bus que nos llevara a las puertas de Machu Picchu. El servicio de autobuses comenzaba a las 5.30, pero para cuando llegamos ya había unas 500 personas esperando. Lo que nos temíamos. Sacamos nuestros gorritos peruanos con orejeras, pues el frío apretaba, y a esperar. Hubo algún local listillo que hizo negocio colando a un grupo de 20 personas rubias, lo que despertó gritos, abucheos y silbidos en la cola. Cuando Canelón le espetó que no colara a más gente, el figura le contestó "vete a tu país y no molestes", tócate los pies. Esto me pusó un poco de mal cuerpo, pero para las 6.45 ya estábamos entrando a Machu Picchu, más nerviosos que un niño en la mañana de Reyes.

Cogimos el camino de la izquierda para poder apreciar la famosa vista que siempre aparece en las postales. Aún no había mucha gente y empezaba a amacer. Y allí estaba, por fin, la mítica ciudadela con la montaña Wayna Picchu a sus espaldas. Seguro que habréis visto esta imagen millones de veces... Pero verlo en directo es más increíble que cualquier fotaza del National Geographic.

Por supuesto, también deambulamos entre sus calles, tocamos esas piedras de más de 500 años, nos cruzamos con llamas que se encargaban de cuidar el césped, e imagimamos, una y mil veces, como sería la vida allí.

Sacamos infinidad de fotos que no aparecen en postales, como algunas de las que os dejamos aquí, en este pequeño blog que no tiene más pretensión que mostraros el mundo con nuestros ojos. Por cierto, ésta que se ve a la izquierda es la montaña Machu Picchu, la gran desconocida en cualquier póster.

Anduvimos durante horas, preguntándonos el uno al otro ¿cuántas veces más vas a estar en Machu Picchu? Tuvimos también algún encontronazo con los guías locales, que se creen los dueños del lugar y no dudan en decirte que te quites del medio para que pueden explicar a su grupo, y además esperan a que te largues para que no oigas nada... O te piden, utilizando únicamente el imperativo, que dejes pasar primero a su grupo, que está cansado; y patatín patatán... Yo pago mi entrada como todo el mundo, y si he llegado primero, tu grupo se espera y punto. Sólo faltaba...

Los humanos quitamos parte de magia a este lugar escondido durante años, pero aún con mareas humanas de gente gritona y maleducada, Machu Picchu merece la pena. Por algo está entre las 7 maravillas del mundo.
Felices en Aguas Calientes tras visitar Machu Picchu

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DATOS PRÁCTICOS:
- Para llegar a Aguas Calientes desde Cusco tenéis varias opciones:
1. TREN: comprar el billete de tren en una de las dos agencias que hay en la plaza de armas, Inka Rail o Peru Rail (de 114 a 150 dólares ida y vuelta. Solo ida unos 70 dólares). Coger una combi (10 soles) o un taxi (15 soles por persona si vais cuatro) hasta Ollantaytambo (una hora y media) desde donde salen los trenes. El tren tarda una hora y media hasta Aguas Calientes.
2. BUS POR TU CUENTA: coges una combi hasta Ollantaytambo y buscas algún carro que te lleva hasta Santa María y de allí a Hidroeléctrica,  desde donde debes caminar unas dos horas hasta Aguas Calientes.
3. TOUR: Contratas transporte desde Cusco hasta Hidroeléctrica (7 horas porque harás paradas por el camino) y de allí caminas dos horas hasta Aguas Calientes.
- ENTRADA A MACHU PICCHU: Se puede comprar en la Oficina de turismo de Cusco, siempre enseñando el pasaporte. Si las entradas están agotadas, haced como nosotros y comprarlas en la oficina de Cultura de Aguas Calientes. 50 dólares.
- Aguas Calientes es un pequeño lugar infestado de hostales, cafés y restaurantes. Como todo el mundo tiene que pasar por allí para visitar Machu Picchu,  algunos se aprovechan bastante subiendo precios. ¡Buscad bien y no os conformeis con el primero que veáis!

lunes, 25 de agosto de 2014

CUSCO, OMBLIGO DEL MUNDO...

¡Ay Cusco!... Con sus empedradas calles, sus edificios de arquitectura colonial en blanco y azul y esos patios interiores que recuerdan a Andalucía.

Antiguamente llamada Cosco (lo que significa "ombligo del mundo"), la capital del imperio inka es una ciudad preciosa que se ha ganado a pulso el diploma de Patrimonio de la Humanidad. En esta capital arqueológica de Sudamérica, pueden apreciarse, aún hoy día, auténticas piedras inca que hacen de base de magestuosos edificiosos convertidos en hoteles de muchas estrellas. Aunque también pueden observarse en otros más humildes...

La altura hace que muchos visitantes, incluso peruanos que vienen de Lima o la costa, lo pasen mal del estómago y cabeza. Nada que no solucione un buen mate de coca (aunque algunos ni con ésas...). Aún con el mate, cuando subes las cuestas cusqueñas por primera vez, notas que te falta el aire. Lo suyo es caminar más despacio y pararte de vez en cuando a contemplar la ciudad.

Perderse por Cusco es obligatorio. Visitar su plaza de armas, ahora infestada de iglesias con sello español. También hay varios museos, entre los que destaca el Histórico Regional. Allí me sentí ignorante, y en parte engañada, al descubrir que Garcilaso de la Vega, aquel famoso escritor que estudiábamos en los libros de E.G.B, era medio inka. Su padre fue un general español casado con una peruana, y es por eso que Garcilaso nació en Cusco y tuvo que lidiar toda su vida con la etiqueta de "mestizo". Pero él estaba bien orgulloso de sus dos raíces, por lo que comenzó a firmar sus libros como Inka Garcilaso de la Vega. A nosotros en el cole nos suprimieron el Inka...

Una visita interesante, sobre todo para Canelón, que es un friki de la historia inca, es también el Monumento a Pachacutec Inka Yupanqui, quien impulsó el gran desarrollo de Cusco y todo el imperio inca, conocido por ello como transformador del universo.

Pero, sin duda, el mayor atractivo turístico de Cusco es el Valle Sagrado, donde existen un montón de restos arqueológicos. Lo más espectacular para nosotros fue Saqsayhuamán, segundas ruinas más visitadas del Perú, después de Machu Picchu. En este segundo Templo al Sol, pudimos apreciar enormes piedras megalíticas, transportadas mediante el sistema de arraste por más de 2.000 hombres. En este lugar se desarrolló una gran batalla entre españoles y revolucionarios, y fue tal la cantidad de personas que perecieron, que el lugar fue bautizado como Saqsayhuamán, lo que significa "halcón satisfecho". Y es que los pajarracos se pusieron chatos a carne muerta...

Otras ruinas que visitamos, como Pisac, Ollantaytambo o Pikillacta, eran puertas de entrada a Cusco, desde las diferentes regiones del Tawantinsuyo, donde los hombres ayunaban para purificarse antes de poner un pie en Cosco, la ciudad sagrada. Nosotros no ayunamos antes de entrar a Cusco, ni dentro tampoco... pero si fuera requisito indispensable para visitar la ciudad no lo dudaríamos, pues la capital inka merece mucho la pena.

DATOS PRÁCTICOS:
- ¿CÓMO LLEGAR?: nosotros llegamos a Cusco desde Arequipa en autobús. Esta vez viajamos con la compañía Civa, ¡en cama de 180 grados y más barato que Cruz del Sur!
- BOLETO TURÍSTICO: En la Oficina de Turismo venden un boleto turístico que reúne varios museos de la ciudad y ruinas. El completo cuesta 120 soles, pero también hay otro parcial por 70 soles que sólo incluye 3 visitas.
- MOVERSE POR CUSCO: Os recomendamos no coger taxis para visitar los lugares de interés, se puede hacer perfectamente caminando.
- ¿CÓMO IR AL VALLE SAGRADO?: Para ir al valle Sagrado no hace falta contratar ningún Tour (os abrasarán), hay combis que salen desde diferentes puntos de la ciudad, en la Oficina de turismo os informarán. Más barato y más auténtico. También hay quien duerme en Pisac para subir al día siguiente hasta las ruinas caminando. Otra opción es subir en taxi (unos 25 soles) y bajar caminando.

viernes, 22 de agosto de 2014

EL CAÑÓN DEL COLCA POR NUESTRA CUENTA. EJEM, EJEM...

Llegamos a la ciudad de Arequipa con la ilusión de visitar el gran cañón del Colca, uno de los más profundos del mundo. Aunque son cientos los tours que se ofertan, que te llevan y te traen, y te explican y te ponen la cabeza como un bombo... nosotros teníamos claro que queríamos hacerlo por nuestra cuenta, así que compramos un billete de autobús a Cabanaconde y a vivir la aventura.

Tras cinco horas en bus local, llegamos al pequeño pueblo de Cabanaconde, donde nos sorprendió gratamente la vestimenta de las mujeres, con faldas de colores, preciosos chalecos con bordados y originales sombreros. Por lo demás, no había mucho más que hacer. Dimos vueltas por las callejuelas del pueblito rural, y aprovechamos para darnos un paseo hasta el mirador Achachihua, desde donde pudimos apreciar el oasis de Sangalle y el vuelo de un cóndor solitario.
Con intención de ahorrar, nos alojamos en un cuchitril sucio y roñoso, que incluso nos ofreció telenovela en vivo de forma gratuita. Dos trabajadoras del hostal tuvieron una tangana de aupa el Erandio, gritándose la una a la otra "perra" a unos decibelios que ni los Rolling en concierto. Pero costaba 20 soles, así que tocaba aguantar...

Al día siguiente, dejamos en consignia nuestros mochilones en el hostal del terror, y metimos en la mochila pequeña el bañador, ropa de recambio, unas chanclas y litros de agua. Cogimos un bus bien temprano por la mañana, a eso de las 6.45h, y nos apeamos en La Cruz del Condor para poder disfrutar del espectáculo que ofrecen estas aves en peligro de extinción. Tuvimos la suerte de ver a un macho y una hembra volar uno sobre la otra, que es su forma de cortejo. ¿Sabíais que cuando la hembra deja de querer al macho, éste vuela lo más alto posible y se tira en picado hasta hacerse tripas con el suelo? Dicen los locales que cuando ésto sucede, trae mal fario.
Vimos a los condores de bien cerquita y, como según pasaba el tiempo aquello iba pareciendo Fátima, escapamos de la marea humana para comenzar el descenso por el cañón del Colca. Las vistas durante el paseo eran sensacionales, aunque yo lo pasé un poco mal por el vértigo en algunos tramos. Pero sin duda mereció la pena.
Finalizado el descenso, continuamos montaña arriba hasta San Juan de Chuccho, donde dimos con Casa Roy, el modesto hostal de Domitila y su familia. A pesar de tener fuerzas para seguir hasta el Oasis de Sangalle, algo nos dijo que debíamos quedarnos a dormir allí, en aquel lugar al que no llegaba la luz. Sin electricidad, nos tocó darnos una ducha fría y, una vez aseados, pudimos disfrutar de una tarde de siesta y lectura. A ratos, dejábamos nuestros libros a un lado para saludar al corta césped con patas que veíamos desde la ventana de nuestro cuarto. Para quien se pregunte si las alpacas, al igual que las llamas, escupen, aquí os dejo un vídeo de Canelón jugando con fuego.
Ya de noche, cogimos el frontal para ir a cenar, pero no sin antes sentarnos a contemplar las estrellas, que hacían de farolas en la más pura oscuridad. Canelón sacó su armónica y comenzó a tocar una música llena de sentimiento, y fue uno de esos momentos mágicos que, no sé por qué, sólo pasan durante los viajes.

A la mañana siguiente amanecimos bien descansados y con un solazo increíble. Domitila nos esperaba con huevos revueltos, café y unas deliciosas tortitas. Con la panza llena, estabamos listos para partir hacia el Oasis de Sangalle, donde nos esperaba una piscina en la que chapotear. Pero no siempre es todo como se planea...

Siguiendo las instrucciones del mapa, llegamos hasta Cosñirhua con facilidad, y de allí a Malata, donde comenzaron nuestros problemas...
Tras una subida maja, sólo nos quedaban 90 minutos de bajada para llegar al Oasis, pero la carretera que debíamos coger estaba cortada. Había caído tierra de la montaña y el camino había desaparecido por completo durante un tramo. Era imposible pasar sin jugarse una buena galleta por el precipio, así que dimos media vuelta y preguntamos a varios locales por un camino alternativo, pero nada. Todos nos mandaban al mismo punto, por lo que no nos quedó otra que cambiar de planes y caminar montaña arriba por la carretera de pista que conducía a Cabanaconde. Como eran muchos kilómetros, apretamos el ritmo bajo un sol de justicia.

Llevábamos unas cinco horas pateando y allí no pasaban coches, ni personas, ni animales. La sensación era como la de caminar por el desierto, nunca veías el final. Se nos cortaron los labios y, a pesar de beber traguitos de agua cada poco tiempo, teníamos la boca seca y el ánimo tocado.

Justo cuando me veía morir en una carretera de pista peruana, con toda la ropa llena de polvo y los labios cuarteados, llegamos al río. Ya quedaba menos. Una cuadrilla de franceses que bajaba de la montaña nos dijo que aún nos faltaban unas cuatro horas de subida hasta llegar a Cabanaconde. Además de que me pesaba el trasero, teníamos un problema con la hora, pues en Perú anochece a las seis, y eran las 15.00h... Otra vez me vi morir de hipotermia bajo la noche peruana, y pensé en cómo demonios le explicaría eso a mi padre, que como la palme durante este viaje no me lo perdona. Por suerte teníamos los frontales y no quedaba otra, así que nos dispusimos a ascender el monte cuando, de pronto, escuchamos un precioso sonido a lo lejos: el motor de un coche. Un camión de carga blanco con dos pasajeros se acercaba hacia nosotros y una cosa tuve clara: fuera como fuese, me iba a subir en él.

Montados en el asiento delantero como sardinillas, respiramos tranquilos. Julián y Evaristo nos asaron a preguntas sobre España, los toros, y las marcas de coches que tenemos en Europa. Íbamos charlando a gusto cuando el motor del camión se paró al ver la carretera llena de pedruscos. Al parecer, a la mañana el camino estaba limpio, por lo que el fuerte viento debió deslizar las rocas durante el mediodía (esto explicaría lo de la carretera cortada por el desprendimiento de tierra). Canelón tuvo que bajar a quitar las piedras, a mí en cambio, me exoneraron de la tarea por ser una dama. Aunque insistí en ayudar, no me dejaron, así que me quedé sentadita en mi asiento escuchando una conversación muy poco tranquilizadora. Según Julián, que se agachó para mirar montaña arriba desde la ventana, dos rocas inmensas estaban a punto de caer, lo que suponía un peligro para nosotros, que estábamos justo debajo. Más nos valía salir pitando. Asomé la cabeza para gritar a Canelón que se apresurara, cosa que hizo, y nos marchamos de allí sin mucha prisa.

Por fin en Cabanaconde (tardamos una hora y media en camión), me entraron las ganas de aplaudir, saltar y echar cohetes.

Julián nos llevó a almorzar a su restaurante, así que tocaba bajarse de la camioneta para comer, que había hambre... Desde mi asiento, observé que Canelón andaba como Robocop, y sólo cuando me tocó bajar a mí comprendí el por qué. Me dolían los pies, las piernas, el pompis, los brazos, la espalda y hasta las uñas. También el cuello comenzó a picarme, pues me quemé con el sol. Lo que me faltaba, parecer un "redneck"... Tomamos un calentito mate de coca que nos asentó el estómago, y devoramos chuletillas de chancho con arroz, patatas y ensalada. ¿Creéis que sobró algo? Efectivamente, los huesos quedaron tan limpios que no los quería ni el perro.

Rescatamos nuestras mochilas del hotel mugriento y nos fuimos a otro donde pegarnos una buena ducha caliente. Ese día dormimos 12 horas bajo un edredón de plumas. Al día siguiente, partimos hacia la preciosa ciudad sísmica de Arequipa para disfrutar de su arquitectura colonial y típica gastronomía, incluída la leche helada, que sabía a leche merengada. Nos hubiera gustado contar la historia de otra manera, pero así es como sucedió, y así se la contamos. ¡Hasta la próxima!


Próxima parada: Cusco
¡Os lo contamos en breve!

DATOS PRÁCTICOS:

- ¿Cómo llegar a Cabanaconde?: en Arequipa está la estación terrestre y el terrapuerto (están la una al lado de la otra). Nosotros viajamos con la compañía REYNA por 16 soles. Compramos el billete en el terrapuerto pero el bus salió de la terminal terrestre.

- TICKET PARA EL COLCA: Es necesario comprar un ticket de turista para entrar al Colca. Cuesta 70 soles para extranjeros y 40 para latinos (Canelón dijo que éramos chilenos y pagamos sólo 40...). Es obligatorio comprarlo porque te lo piden en varios puntos. Tiene una validez de 10 días.

- MIRADOR CRUZ DEL CONDOR: para llegar al mirador, podéis coger un bus bien temprano en Cabanaconde. Os recomendamos coger el primero pues, según van pasando las horas, mareas de autobuses llegan sin cesar a este lugar que acaba por perder la magia, con tanto humanoide. Para salir del mirador, cogimos el bus de las 9.30 de la compañía Milagros dirección Cabanaconde. Nos apeamos un poco antes, en San Miguel (decid al chofer que os avise), que es donde comienza el camino para descencer el Cañón.

-TRANSPORTE CABANACONDE: Los boletos de bus para salir de Cabanaconde se compran en las tiendas de alimentación de la plaza central. Son tres las compañías que operan: Andalucía, Milagros y Reyna.

-ITINERARIO O TREKKING HABITUAL COLCA:

1. Salir de Cabanaconde temprano para visitar el mirador Cuz del cóndor.

2. Desde el mirador, coger un bus a San Miguel para comenzar el descenso al cañón.

3. Caminar hasta San Juan de Chuccho. Podeis almorzar aquí y continuar hasta el Oasis de Sangalle, o quedaros a dormir.

4. Caminata hasta Cosñirhua. Seguir por el sendero que está junto al cartel de madera.

5. Llegar a Malata y 90 minutos de descenso hasta Sangalle.

6. Dormir en Sangalle y salir temprano a la mañana siguiente para andar 3 horas en puro vertical hasta llegar a Cabanaconde.

7. Coger un bus a Chivay para disfrutar de sus termas y descansar músculos.

- AREQUIPA: en la oficina de turismo organizan un tour diario gratuito por la ciudad, en inglés y español. Nosotros preferimos perdernos por la ciudad e investigar por nosotros mismos, pero dejamos el dato para quien interese.

- GASTRONOMÍA AREQUIPA: es típico el rocoto relleno (pimiento picante relleno con carne picada y más cosas), el pastel de papa, el chicharrón de chancho, la leche helada... Un buen restaurante donde comer estos platos típicos es La nueva Palomino (ojo que hay otro que es Palomino a secas). Os lo recomendamos porque después de comer podéis dar un bonito paseo hasta el centro.











martes, 19 de agosto de 2014

SOBREVOLANDO LAS MISTERIOSAS LINEAS DE NAZCA

Tras nuestras peripecias con los pingüinos y las dunas de arena, seguimos bajando poco a poco hacia el sur. Nuestro próximo destino era Nazca, famoso por sus misteriosas líneas en el desierto. Tras haber visto y leído múltiples interpretaciones sobre ellas, por fin llegaba el momento de verlas en directo. Nazca es una población que recibe poquísimas precipitaciones al cabo del año (la última vez que habían caído unas gotas había sido en Febrero) y este peculiar clima ha sido uno de los factores por el que las líneas, algunas de ellas de dos mil años de antigüedad, hayan perdurado en el tiempo.

La primera vez que el "hombre moderno" tuvo constancia de ellas fue en la década de 1920, cuando al sobrevolar el desierto se percataron de estos misteriosos geoglifos. La persona que más investigó y ayudó a su conservación fue la alemana Maria Reiche, que dedicó más de cincuenta años de su vida a intentar comprender un poco mejor qué es lo que quería transmitir la cultura Nazca con estos símbolos. Ella demostró que al menos una parte de estas figuras estaban directamente ligadas a fenómenos astronómicos, como por ejemplo el solsticio de invierno (21 de Junio en el hemisferio sur). El geoglifo del colibrí, termina en un pico larguísimo que señala directamente al punto del horizonte por donde sale el sol en esa fecha. ¿Coincidencia?
Estudios más recientes de diferentes arqueólogos apuntan a que parte de estas líneas pueden suponer un mapa que señale puntos de agua, el bien más preciado en este clima tan extremo. También se han encontrado cabezas enterradas, por lo que suponen que algunas de estas formas geométricas eran como pequeños "templos" donde hacían sus sacrificios rituales para contentar a los dioses. Y la última de las teorías, la de los amigos de los extraterrestres, es que forman parte de un mapa interestelar, con pistas de aterrizaje para sus platillos volantes y toda la pera...

Os podéis imaginar que después de haberlas visto tantas veces en fotos y documentales, estaba como loco por poder verlas en directo. El problema era que sobrevolarlas no está al alcance de todo el mundo, ya que la media hora sale a 90 dólares más las tasas del aeropuerto. Por ello, teniendo en cuenta que nuestro presupuesto no contempla estos gastos extraordinarios, nuestra primera idea fue desechar el vuelo e ir al mirador a ver dos de los geoglifos. Pero es aquí que, la buena de Canela, conociendo mi frikismo ante este tipo de cosas, me dijo que no me podía quedar con las ganas y me animó a hacerlo yo solo. Y cómo no, le pillé su oferta al vuelo y me dispuse a reservar a toda pastilla un vuelo para primera hora del día siguiente. Esa noche no pude prácticamente ni dormir, estaba cardíaco pensando en que iba a vivir algo único. ¡Y vaya que sí lo fue!
Lo primero de todo, volar en una avioneta para cuatro pasajeros que es como una maqueta a tamaño real impone un rato. Siempre había querido volar en una de ellas, y la experiencia es simplemente impresionante. No tiene nada que ver con volar en avión, es como montar en una atracción de feria. Eso se mueve para todos lados, cuando despega se eleva poco a poco, y tienes la sensación de flotar en el aire. Vas con unos auriculares para aislarte del ruido y escuchar las instrucciones del copiloto, que son indispensables para no perderte ni uno de los geoglifos. La pena es que mi micrófono estaba cerrado y no pude gritar lo de "¡May day, may day, nos atacan!"...
Volviendo a los geoglifos, la avioneta sobrevolaba todas las imágenes primero por un lado y luego por el otro, por lo que se ponía en diagonal al suelo constantemente. Lo disfruté como un enano, conseguí ver todos los geoglifos, absolutamente impresionantes, no puedes dejar de preguntarte cómo consiguieron hacer esas figuras tan enormes con esas proporciones tan exactas. Por mucho que investiguen nunca conseguirán averiguarlo, y es que este misterio seguirá siendo uno de los grandes enigmas de la humanidad. ¡Viva Nazca!

DATOS PRÁCTICOS:

- La aerolínea con la que sobrevolé las líneas fue "Alas Peruanas". Muy recomendable, ya que cuenta con todos los certificados de la IATA y tiene ventanas grandes.
- Hay un planetario en el Hotel Nazca Lines que es interesante visitarlo antes del vuelo, para empaparte bien de toda la historia. En este hotel es donde vivió Maria Reiche sus últimos 25 años de vida.
- Si tienes tiempo muerto y no sabes qué hacer, en este mismo hotel puedes hacer uso de la piscina por 25 soles, incluye un sandwich y una limonada.
- Bus Ica-Nazca con Cruz del Sur, 35 soles, unas 4 horas.

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jueves, 14 de agosto de 2014

PINGUINOS EN PARACAS y BUGGIES EN LAS DUNAS DE ICA...

Tras el caos y las birras limeñas, partimos rumbo a Paracas con la emoción máxima de ver pingüinos de Humboldt, los pobrecillos en peligro de extinción. El trayecto en bus era corto, así que aprovechamos para mirar por la ventanilla el desértico paisaje que nos recordaba vagamente a Namibia.

Ya instalados en Paracas, contratamos una salida en lancha a las Islas Ballestas, habitat de leones marinos, tortugas, pingüinos y numerosas clases de aves de las que solo me interesaban los pelicanos y los flamencos (no soy yo muy de pájaros, ni pájaras...). Vestidos con chaleco salvavidas naranja y una sonrisa como la de los niños, fuimos viendo por el camino a las islas un bonito paisaje y, de pronto, el motor paró para que los guiris pudiéramos fotografiar al Candelabro, un geoglifo en forma de cactus de San Pedro, al parecer muy parecido a las famosas líneas de Nazca, aunque es más reciente.

Continuamos hacia las islas en busca de pingüinos y, de repente, algo pequeñito se veía entre las rocas. Allí estaban, una familia entera de mini pingüs se dirigía a darse un baño con su habitual frac. Era la primera vez en mi vida que veía pingüinos en vivo, y me llamó la atención su forma de andar. Todos caminaban cabizbajos, como si tuvieran chepa, y daban pequeños saltos que, en más de una ocasión, acababan en caída. Uno de ellos se quedó panza arriba sin poder levantarse, pero en una de éstas dio un salto a lo Jean Claude Van Dame y pude irme de la zona más tranquila. Me recordaron un poco a mí en lo torpes y pequeños, y pensé que a mis sobrinos les hubiera encantado ver a estos animalitos tan graciosos.

Más adelante, el hedor del guano invadió la atmósfera y vimos tantas aves juntas que parecíamos Tippi Hedren en la famosa película de Hitchcock. Pero lo mejor estaba por llegar... Los leones marinos, tan llamativos por su volumen, descansaban en lo más alto de las rocas y pudimos observar cómo, al igual que nuestras madres, las leonas también llaman a sus pequeños con preocupación y cariño.

La visita no superó mis expectativas, pues esperaba encontrar más fauna y ver a los pingüs más de cerca. ¡A los flamencos ni los vi! Pero como bien me dijo Canelón: "y qué quieres Zior, esto no es un zoo..." A veces me fastidia que tenga la respuesta acertada para todo, pero al César lo que es del César.

Una vez en tierra, qué mejor que tomar un buen ceviche a medias para asentar el estómago, algo removido por el vaivén del mar, y después a disfrutar de un día de playa rezando por adentro para que no viniera un tsunami... Con mis dotes de corredora, ni con las piernas de Usain Bolt me libro de algo así.

Y del mar al desierto. Al día siguiente nos marchamos a Ica para hacer buggies por las dunas de arena, ¡menuda experiencia! Canelón se lo pasó bomba y no paraba de reírse, sobre todo de mí, que en cada cuesta se me subía el estómago a la boca y me daban ganas de gritarle al conductor que parara el coche. Pero no fue para tanto y una vez apagado el motor, mereció la pena el viaje en montaña rusa de arena.

Las vistas eran increíbles, pero la sensación de estar en mitad del desierto era bestial. Miraras a donde miraras, solo había arena y cielo, y el silencio únicamente se rompía con el susurro del viento. Pensar que existía la opción de que el coche se estropeara ponía los pelos de punta (no es que yo tenga pensamientos dramáticos continuamente, es que nuestro querido chófer Sonrisas se encargaba de ello).

Llegó el tiempo de diversión, así que sacamos las tablas para practicar snowboard pero en arena, o sea, sandboard. Como mi rodilla está tocada, Sonrisas me recomendó tirarme por las dunas de culo, en plan trineo. Me recordó a tiempos de infancia, cuando sacábamos los plásticos para deslizarnos por la nieve que cuajaba frente a casa, o bajábamos el monte Gorbea a culazo limpio. ¡Aquí os dejo un vídeo de mi bajada por la duna!

El regreso en jeep fue todavía peor que la ida, ¡pasamos de montaña rusa normalita al puñetero Dragon Khan! Canelón me recomendó no intentar sujetar mi estómago y dejarlo libre, pero como no sé hacer eso, cerré los ojos y que sea lo que Dios quiera...
Canela&Canelón con Sonrisas, el chofer más simpático.

DATOS PRÁCTICOS:

PARACAS
- Llegar a Paracas: fuimos desde Lima en bus con la compañía Cruz del Sur , en mi opinión la mejor porque conducen más despacio. Bebida, baño y wifi. 35 soles.
- Alojamiento: nos alojamos en Kokopelli, un sitio para mochileros guays. Las instalaciones estaban muy bien y el cuarto era bonito, pero estaba lleno de adolescentes rubios muuuuy ruidosos que molestaban bastante a la hora de dormir. Piscina, billar, futbolín, mesa ping-pong, agua caliente, ordenadores, wifi desastrosa y buen desayuno. 100 soles.
- Tour Islas Ballestas: dura dos horas y cuesta 30 soles. También hay tours a la Reserva Natural, pero es más caro y nos dijeron que era muy aburrido, así que pasamos de hacerlo.
- Para comer o cenar: os recomendamos la pizzería Venezia, ¡la mejor pizza que hemos comida en Perú! El cocinero es un veneciano que vino hace dos años a Paracas de vacaciones y decidió dejar su negocio en Italia para probar suerte en Perú. Tiene la ilusión de poner el local bonito, aunque va poco a poco... Está en el Boulevard norte. Para cenar buena comida local, La Muña (también hotel), cerca de la pizzería Venezia.
- Playas: la mejor es la playa La Mina, podéis ir en taxi y quedar para que os recoja a una hora concreta. El Raspón es una pequeña playa, a la izquierda de La Mina, donde poder ir para escapar de otros turistas en temporada alta. Se puede acampar y practicar buceo en ambas.
- Actividades: aunque el mayor atractivo son las Islas Ballestas, en Paracas podéis practicar buceo y pesca deportiva (aunque depende de la época del año). También podéis hacer una excursión de un día a Ica para hacer los buggies en la arena, practicar kitesurf...

ICA
- Para llegar: puedes coger un bus local hasta el cruce, cinco esquinas, y de allí otro a Ica (os saldrá unos 10 soles). También puedes contratar una excursión a Huacachina por 20-25 soles y hacer un tour de paradas con otros guirnaldas, por lo que puedes tardar 2 horas y media... Nosotros cogimos un bus directo con la compañía Cruz del Sur por 22 soles, y en una hora ya estábamos en Ica.
- El único atractivo que tiene Ica son los buggies en las dunas de arena, que además no se practican en Ica sino en Huacachina, donde también hay alojamientos. Salen a partir de las 8.00, aunque dependiendo de la gente que haya. Los tours de la mañana duran una hora y los de la tarde dos horas, pues se espera a ver atardecer. Hay coches de hasta nueve personas, nosotros fuimos los dos solitos por 40 soles cada uno. Lo contratamos en el Hostal Mayo, en Huacachina.
- Alojamiento en Ica: pillamos un ofertón de última hora en Booking y dormimos de lujo en el Hotel Villa Jazmín, en Residencial la Angostura (donde están todos los hoteles. Hay que ir en taxi porque los mototaxis tienen prohibida la entrada). Está algo alejado pero es muy tranquilo, bonito y de calidad. Piscina atemperada, ordenadores, wifi, televisión, agua caliente, bar y restaurante. Pagamos 30 dólares, pero el precio normal es de 70 dólares.

domingo, 10 de agosto de 2014

LIMA Y EL SONIDO INCESANTE DE LOS CLAXON IMPACIENTES...

Llegamos a Lima un miércoles de partido. El estadio de fútbol lucía unas modernas luces intermitentes blancas y rojas, recordando los colores de la bandera peruana. El tráfico era horroroso, y nuestro reloj nos dijo que estuvimos casi dos horas para entrar al centro de esta caótica ciudad. A pesar de las peticiones de nuevos carteles que invitan a una Lima sin ruido, las bocinas no descansaban y, a veces, te entraban ganas de taparte los oídos con las palmas de las manos.

Toda la gente peruana con la que nos encontramos por el camino a lo largo de este viaje que supera el mes, nos hablaron muy mal de Lima. Nos contaron historias de miedo que incluían atracos con pistola, fuertes tirones para robarte el móvil, o taxis que te llevaban lejos y te quitaban hasta las playeras. Con este panorama, no teníamos muchas ganas de pisar Lima, pero no todo es siempre como te lo cuentan...
Es cierto que Lima es una ciudad muy peligrosa, eso no podemos discutirlo, pero también es verdad que en ningún momento sentimos esa inseguridad que tan mala fama le otorga. Obviamente, esto pasó así porque sólo nos movimos por los distritos más seguros como: Miraflores, San Isidro y Lima centro, donde hay mucha presencia policíaca. Tal vez si, en un despiste, nos hubiéramos perdido por la avenida Méjico (¡peligro!), nuestra historia hubiera sido completamente distinta.

Pasamos la mañana del jueves en la Lima más antigua, declarada Patrimonio de la Humanidad gracias a sus edificios, algunos de arquitectura francesa, otros copias de algún edificio alemán, y otros con balcones de madera y preciosas celosías.
Visitamos la Iglesia de San Francisco, su museo y las catacumbas, donde vimos más huesos juntos que en toda nuestra vida. A pesar de la prohibición de tomar fotos, Canelón sacó el móvil de costadillo para fotografiar los huesos y calaveras colocados en un pozo cual tesoro de piratas, con monedas y todo...
Después, como buenos vascos glotones, nos tomamos el hamaiketako (aperitivo mañanero) en una antigua cafetería que se mantiene tal cual estaba hace años, la Cordano, donde os recomendamos probar su famoso jamón del norte. Te lo ponen en sanduche o ración, como prefieras.
También quisimos probar el famoso pisco sour. Dicen que si no te gusta, al tercero te empezará a gustar, pero yo me quedé en un sorbo y le dejé el resto a Canelón, que en cuestiones alcohólicas es más "open-minded" que yo...
Llegando a la Plaza de Armas, nos tocó observar el cambio de guardia del Palacio de Congresos, que nos recordó al Buckingham Palace londinense. Después caminamos hasta la Plaza San Martín, y otra vez a escuchar bocinas. El sonido de los claxon impacientes provenía de todos lados, unos más graves, otros más agudos, todos igual de molestos.
De vuelta en Miraflores, donde nos alojábamos, buscamos un buen sitio para comer un ceviche picante limeño (por aquí dicen que si no pica no es ceviche), pero la mala suerte hizo que acabáramos en el Burguer King a cara perro. El famoso restaurante "Astrid y Gastón" había decidido trasladarse a otro barrio, y otro restaurante que recomendaban en la guía resultó estar cerrado desde hace años. Menos mal que en la portada de nuestra guía pone ACTUALIZADA.

Sin ceviche, fuimos cabizbajos al hotel para ponernos guapos, pues era "jueves de patas" (jueves de colegas) y habíamos quedado con el gran César para tomarnos unas chelas (cañas) por Miraflores. Nos llevó a la calle Berlín, llena de garitos que ofertaban birra a buen precio. Acabamos en un sitio súper chulo llamado La Botika, obviamente borrachos y riendo a carcajadas.

El pobre César era el único de nosotros que trabajaba al día siguiente y eso hizo que llegara el momento de la retirada. Como todos necesitábamos hacer masa y meter algo sólido al estómago, acabamos otra vez en el Burguer King en plan día de la marmota. ¡A Dios pongo por testigo que no volveré a comer burguer!

Al día siguiente, fue el típico viernes de resaca, con botellín de agua en mano y gafas de sol aunque no hiciera sol, pues Lima siempre vive bajo una neblina grisácea. Pero en lugar de fichar en el trabajo, como el bueno de César, cogimos un bus hacia Paracas para disfrutar de la playa y ver pinguinos. Eso, lo dejamos para la siguiente entrada. ¡Feliz día!

DATOS PRÁCTICOS
- Cómo llegar? Nosotros fuimos desde Huaraz en autobús con la compañía Móvil (40 soles en el servicio más económico, viajando por el día. 9 horas de trayecto). Desde allí cogimos un taxi a Miraflores por 12 soles.
- Alojamiento: nos alojamos en The House Project, en la calle Bellavista.  El staff era bastante antipático con los que no éramos rubios, la cocinera del desayuno era una vaga y desagradable, pero la habitación estaba bien, con agua caliente.
- Seguridad: Lima es una ciudad muy peligrosa, pero existen zonas seguras como Miraflores, donde el turista puede moverse sin problemas.
- Entrada al museo y catacumbas: 7 soles por persona, con guía.

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viernes, 8 de agosto de 2014

A 5.100 METROS DE ALTURA EN HUARAZ ¡VIVA LA COCA!

Tras unos días disfrutando de la costa, partimos hacia las montañas de Huaraz, un lugar conocido como la Suiza peruana. Con este dato, no hace falta ser Sherlock Holmes para deducir que es un destino mayormente escogido por montañeros y escaladores de todo el mundo.

Cada año, varios turistas aventureros osan escalar los preciosos nevados de estas tierras, y no son pocos los que perecen en el intento de ascender hasta estas cimas. En Huaraz, el clima cambia de manera brusca en cuestión de pocos minutos, y es así como muchos montañistas se ven en serios apuros. En lo que vamos de año, dos italianos y una pareja de españoles perdieron la vida en el intento a causa de un alud.
Nevado Huascarán, el pico más alto de todo Perú (6.768 metros).

Quien nos conozca, se preguntará qué diablos hacemos nosotros dos por aquí, pues poco tenemos de Juanito Oiarzabal y Edurne Pasaban, pero no todo es riesgo y adrenalina en Huaraz, también hay pequeñas excursiones accesibles hasta para la tercera edad.

La única manera de realizar caminatas por aquí es contratando un tour, pero ojo, hay tours y tours... Si os decantáis por un tour barato (35 soles) sabed que será una auténtica pesadilla. La típica excursión es una visita a la laguna Llanganuco, y además de contemplar la laguna por un breve espacio de tiempo, te ofrecerán hacer una parada para comprar helados, otra para comprar cerámica, otra para comprar dulces... A nosotros estos "tour teletienda" no nos parecen una buen opción, así que nuestra recomendación es que paguéis más y contratéis un tour privado. El precio asciende a unos 150 soles por persona, pero tenéis la libertad de hacer lo que os de la gana, comer donde gustéis, y caminar (en el tour barato solo vas en furgo, como si no tuvieras pies).
Una excursión barata y que en nuestra opinión no está nada mal, es la caminata de 5 horas (3 horas de subida y 2 de bajada) a la laguna 69. El carro te lleva hasta la laguna Llanganuco, por lo que puedes ver las dos lagunas en un solo día, por 50 soles. Lo mejor es que os informéis bien en distintas agencias y deis con vuestro tour apropiado.

Otra excursión interesante para quien no haya visto nunca un glaciar, es la salida a Pastoruri donde, además de pisar el hielo, podrás presumir de estar a 5.100 metros de altura. Ya en Huaraz, deberás prepararte para no sufrir mal de altura tomando un calentito mate de coca. ¡Todo pa' dentro!
Durante el trayecto de dos horas en coche, no te prives y tómate unos caramelos de coca mientras disfrutas del paisaje o, si eres muy valiente (o tienes el paladar atrofiado), puedes chascar hojas de coca a pelo como Canelón, que parecía una vaca pastando... Simplemente te metes unas 4 ó 5 hojas en un costado de la boca (hay quien dice que también un poco de cal) y las masticas hasta conseguir una bola pastosa. Yo lo probé sin cal, y os aseguro que las hojas saben a rayos.
Ya en Pastoruri, bien coqueados, sólo caminaréis una hora de subida hasta el glaciar. Os recomendamos caminar despacito y parar si notáis algún síntoma de mal de altura, como: vómitos, naúseas, mareos, fuerte dolor de cabeza o falta de oxigeno. Si os afecta el mal, sólo tenéis que comenzar a descender hasta que volváis a ser vosotros mismos. Nosotros, gracias a la coca, pudimos llegar hasta el glaciar, donde el frío aprieta a gusto. ¡Pero mirad qué vistas!
¡Frescor siberiano! Y eso que estábamos en el verano andino...

Por último, dejamos los montes para hablaros un poco de moda (¡¡somos chic!!). Os dejamos con una foto que muestra la típica vestimenta de las mujeres de Huaraz. Nada más verlas, llama la atención ver sus faldas abombadas, sus coloridas medias de lana y, sobre todo, sus altos sombreros que suman unos centímetros a su escasa estatura. Uno de ésos me vendría genial...

DATOS PRÁCTICOS
- ¿Cómo llegar?: nosotros viajamos desde Trujillo en bus nocturno, con la compañía Móvil. Os recomendamos pillar los billetes con bastante antelación, ¡tuvimos que conformarnos con los dos últimos asientos libres! Aquí tenéis un pequeño apunte de Canelón...

- Si llegáis de madrugada y no tenéis hostal reservado, no os preocupéis, en Huaraz madrugan mucho. Nosotros legamos a las 5 y los hostales estaban abiertos.
- Alojamiento: Alojamiento familiar Soledad. La habitación estaba bien, con agua caliente, buen desayuno en familia y wifi en la habitación.
- Tours: para realizar cualquier excursión hay que pagar 10 soles cada día para entrar al Parque Nacional Huascarán. Si vas a estar varios días, hay un bono mensual por 65 soles.
- Un  plato típico de esta zona del Perú es el kui asado, si lo probáis contadnos qué tal, que Canelón se quedó con las ganas.